solo necesitamos aprender a no pensar así. No se aprende a comer bien para mantenerse en forma, sino para la salud. Siempre les digo a mis pacientes que quienes aprenden a comer bien, como resultado, bajan de peso y lo mantienen. Quienes, en cambio, se imponen reglas rígidas y muy restrictivas, bajan de peso y nunca lo mantienen;
de hecho, solo estarán al comienzo de un eterno efecto yo-yo. Los pensamientos y la actitud correctos, que poco tienen que ver con la tan mencionada motivación, son esenciales para cambiar el estilo de vida, porque de eso se trata. Finalmente, hay que darse tiempo, porque las prisas no cambian nada. ¿Cuál debería ser el objetivo final? ¿La meta? Comer sano, sin excluir ningún alimento, disfrutando de la mesa con placer y tranquilidad. Todo esto lleva tiempo. En este sentido, el blog de la Universidad de Harvard sugiere tres pasos para una dieta regular: 1. Aprender a reconocer los alimentos "reales", es decir, los que no están envasados ni ultraprocesados. 2. Planificar las comidas, especialmente el desayuno, el almuerzo y la cena. 3. Reducir las porciones. ¿Qué recomiendas? Estoy de acuerdo con los consejos de la Universidad de Harvard, pero añadiría algunas aclaraciones: 1. Aprender a reconocer los alimentos "reales", es decir, los que no están envasados ni ultraprocesados. Aprender a reconocerlos, limitar su consumo y no demonizarlos. ¿Cómo reconocerlos? Con la "regla del abuelo": cualquier cosa que tu abuelo no reconocería suele ser un alimento procesado. 2. Planificar las comidas. Especialmente en el desayuno, el almuerzo y la cena. Deberías intentar comer cinco comidas al día, beber agua cada 20-30 minutos y combinar tus comidas lo mejor posible, como se muestra en el plato saludable de Harvard. 3. Reduce las porciones. ¿Y para mantener los resultados incluso después del verano? Siempre debes seguir estas reglas, pero no pienses que comer menos es la única opción para mantenerte en forma. Por ejemplo, ¡la variedad es importante! Los expertos en nutrición recomiendan consumir fruta deshidratada durante todo el año, no solo en verano, ya que, al ser rica en minerales, vitaminas, fibra y grasas insaturadas, posee innumerables propiedades que la convierten en un alimento ideal. ¿Cuánta fruta deshidratada recomiendas a tus pacientes? El consumo de fruta deshidratada, por las razones que ya has mencionado y también porque es una fuente de proteína vegetal, no debe superar los 30 g al día. No hay productos específicos;
Lo importante es comprar fruta deshidratada de empresas que no le añadan conservantes, sal ni azúcar. ¿Te gustaría compartir algún "secreto" para llevar en la maleta de vacaciones? ¿Además de una buena cantidad de fruta deshidratada? Como decía, no me gusta dar consejos para el verano, porque no existen. Sin embargo, existe una garantía a largo plazo llamada educación nutricional. Normalmente no obligo a mis pacientes a seguir recetas para "adelgazar", porque no existen. Prefiero que experimenten y se distancien de creencias erróneas, como que "la lasaña no es un plato dietético", siguiendo sus gustos personales y aplicando los principios de una alimentación saludable. ¡Por supuesto, la fruta deshidratada es un buen tentempié! Así que puedes comer bien y rico siempre. ¿Y qué recetas ricas les sugieres a tus pacientes con fruta deshidratada? Hay muchísimas recetas, y es divertido experimentar. Personalmente, me encanta la ensalada de pistacho, salmón, cebada y tomate cherry, sobre todo en verano. Fuentes y perspectivas: 3 maneras fáciles de llevar una dieta más saludable https://www.health.harvard.edu/blog/3-easy-ways-to-eat-a-healthier-diet-2021010421673